martes, 21 de enero de 2014


Creada una prueba que predice el mal de altura


Una de las afecciones más comunes en la montaña era hasta ahora imposible de diagnosticar con antelación a la exposición de cada persona a la altura. Aunque la gran mayoría de casos es leve, en algunos casos puede llegar a causar la muerte.

El mundo de la montaña puede estar ante uno de esos descubrimientos que revolucionen toda una forma de vida, sobre todo para aquellos que se vayan a aventurar por primera vez a una altitud a la que nunca antes habían hecho frente.
Y es que un estudio científico realizado por especialistas de Francia e Italia parece haber encontrado la primera prueba médica que conseguiría detectar con antelación el mal de altura, también conocido como mal de montaña, una afección que hasta ahora no podía ser diagnosticada previamente a la exposición de un organismo a una determinada altitud.
Para ello, los investigadores se fijaron en cómo respondía el corazón de los sujetos a condiciones de hipoxia, es decir, a niveles bajos de oxígeno; estas pruebas se llevaron a cabo en 34 voluntarios sanos y estudiaron la función cardiovascular a partir de una técnica no invasiva basada en ultrasonidos.
De todos ellos, una tercera parte ya habían sufrido mal de altura con antelación, por lo que se midieron  también los niveles cardiovasculares a nivel del mar, para después hacerlo a casi 4.000 metros de altitud en la zona de Los Alpes en Francia. Tras un periodo de cuatro horas, se midieron nuevamente los niveles de saturación de oxígeno y se realizó un ultrasonido para revisar las funciones cardíacas.
Tras pasar 24 horas en altitud, 13 de los 34 voluntarios presentaron síntomas de moderados a severos. Estos tenían los niveles más bajos de saturación de oxígeno y el ultrasonido mostró una mala función en la habilidad sistólica del ventrículo derecho. Estos cambios no se registraron en el grupo que no experimentó síntomas de mal de altura.
La jefa del estudio, Rosa María Bruno, apuntaba en la presentación de los resultados del estudio que “si se confirman estos resultados en estudios más amplios, será posible identificar a los individuos vulnerables. Así podremos limitar los medicamentos (y efectos secundarios) exclusivamente a aquellos que verdaderamente lo necesiten, y les podremos ofrecer consejo y recomendaciones como evitar grandes altitudes o destinar más tiempo en el proceso de ascenso para permitir que haya una mejor aclimatación”.
A pesar del avance que esto podría suponer para el mundo de la alta montaña, todavía quedan muchas incógnitas relativas a esta afección; "por el momento no sabemos exactamente por qué algunas personas se pueden adaptar bien a las alturas y otras no, o cómo identificar a individuos susceptibles en la que se puede aplicar estrategias preventivas", afirmó Rosa María Bruno.
El único pero que tiene esta prueba es que por el momento, para que sea efectiva, es imprescindible que el sujeto de estudie pase al menos cuatro horas expuesto a una altitud superior a los 2.500 metros, si bien desde el equipo de investigación ya trabajan para que la altitud vaya disminuyendo y que sea efectiva con exposiciones a menor altitud.
Fuente: Desnivel.com

lunes, 20 de enero de 2014

Breve nota de presentación


Antes que nada, me permito presentarme, mi nombre es Julian Roffman. Soy estudiante de Cs. Geológicas, alpinista miembro del Centro Andino Buenos Aires, esquiador y gran amante de la naturaleza; supongo que incluso la amo mas que a mí mismo.
 Creo que no podría dar una fecha exacta en la cual tomé gusto por todo esto, desde que tengo memoria que ando subiendo y bajando; recuerdo que me pasaba días enteros subiendo y bajando árboles, rocas, paredes, rejas, y todo lo que fuese escalable. Siempre fué mi prioridad meterme en caminos totalmente despoblados, caminos duros de montaña; Un buen camino, cuanto mas duro mejor, de cornisa o lo que sea. Donde no hubiese camino, debería hacerlo yo (Lo cual es una premisa de cualquier alpinista que se respete). Siempre me caracterize por una gran resistencia frente a los elementos, y por una habilidad extraordinaria para poder recorrer los lugares mas duros sin cansarme, disfrutando de cada paso, tomando como premisa que lo importante era vivir el momento y que a veces un momento puede durar una vida y una vida podía tomar sentido en un simple momento.
 Mi filosofía es simple: Una mochila, equipo, buena ropa, habilidad y predisposición; en eso se basaron todos mis viajes; siempre traté de ver la simpleza de una expedición como una virtud, el hecho de utilizar lo mínimo indispensable, para así poder lograr el máximo contacto con la naturaleza. Sería difícil explicar lo que siento al escalar y moverme por las montañas, pero supongo que es un sentimiento de absoluta libertad, una alegría pura, paz; sentirse pequeño ante los colosos de roca, una sensación inigualable. Dicen que todo alpinista dedicado morirá algún día en alguna montaña, en mi caso debo decir que la alegría que recibo de las montañas, es algo por lo que vale la pena morir. Pero antes de morir, debo completar una lista... Mi lista de picos a conquistar, en la cual incluí todos los picos que según creo, debo conquistar en esta vida y no voy a descansar hasta lograrlo. Ya he logrado conquistar algunos de ellos, y ya tengo fechas para otros; pero sin duda, debo coronar todos. No quiero que sea mal interpretada la palabra "Conquistar" porque si hay algo que tengo muy en claro es que nunca se le vence a la montaña, no se la derrota; si no que éstas nos dejan por un tiempo estar en ellas, nos comparten su belleza, su universo completamente diferente al nuestro.
 Todo ser humano con un objetivo tiene algún que otro héroe, alguien que encuentre parecido a sí mismo, en quien encuentre un guía; En mi caso estas personas serían Jerzy Kukuczka y Peter Habeler a quienes ya les dedicaré algunos artículos. Soy un fiel defensor del estilo alpino, y como dije anteriormente considero que el verdadero montañismo es el que se realiza con elementos escasos, como dijo Reinhold Messner: "El valor de un alpinista es inversamente proporcional a la cantidad de equipo que lleve consigo". Nada de oxígeno, cuerdas fijas, escalar la roca usando clavos y menos que menos: Dañar la montaña. Tengo respeto hacia la montaña por encima de todo y soy conocedor de su peligrosidad, tengo en cuenta que cualquier error puede costar la vida, comprendo lo efímera que es la vida y aún así sigo exponiéndome a esto, en busca de algo... Tal vez respuestas o tal vez en busca de mí mismo. Con todo esto en mente, continúo escalando y descubriendo quién soy realmente, haciendo realidad mis sueños y por encima de todo, viviendo una vida.

 Esto fue una pequeña reseña de mi ideología como alpinista y un poco sobre mi persona a modo de presentación. Nos veremos en los próximos artículos!